El color de la carrocería es tan importante en según qué coches que, dependiendo del color y del modelo en concreto, puede llegar a cambiar por completo la percepción que se tenga de la unidad en cuestión, aunque estemos esencialmente ante el mismo coche acabado en otra tonalidad. Entre los coches de corte deportivo, la cuestión se pone un poco más delicada, pues no cualquier color vale para identidicar a muchos coches, aunque el rígido concepto de "un Ferrari tiene que ser de color rojo", por fortuna, ha ido diluyéndose con los años. Sea como fuere, si hay un color que en general gusta a los aficionados al automóvil (y en particular al que escribe estas líneas) ese es el verde, y nada menos que doce años ha tardado en llegar al deportivo más popular del planeta, teniendo en cuenta que la actual generación se lanzó en 2014 al mercado. Hablamos del Mazda MX-5. Sin llegar a ser un profundo conocedor de la matería, sí que me considero muy especial en cuanto a colores se refiere: me sé de memoria el nombre de muchas pinturas que dan identidad a muchos coches europeos, especialmente alemanes. La culpa la tuvo mi primer coche: un BMW Serie 5, de la generación E39, un exquisito 530i con cambio manual cuya pintura procedía del catálogo BMW Individual. El nombre era, concretamente, Skarabaeusgruen Metallic, un tono verde con brillos que cambiaban entre morado y marrón recordaba al de muchos escarabajos. Y es verde, precisamente, como he señalado ya, el último de todos los colores que ha llegado al deportivo más popular del mundo. El MX-5 tiene ahora un color denomnado Zinc Green, o verde cinc, en castellano, y según la propia marca, se trata de un color con "una presencia imponente que se integra a la perfección tanto en paisajes naturales como en entornos urbanos". Parafernalia tipica del marketing aparte, lo cierto es que se trata de un verde muy discreto, al menos así lo parece en las pocas imágenes que la marca ha publicado hasta la fecha sobre el mismo, que se corresponden, en realidad, con renders del coche, no de fotografías reales del mismo, así que para verlo en todo su esplendor habrá que esperar a verlo en alguna foto o en vivo. Aun así, aparenta ser una especie de Aventurine Green de Porsche algo más saturado, ya que se aprecia desde un primer vistazo que se trata de un verde algo más vivo, aunque siempre dentro de los característicos tonos que Mazda está llevando a su paleta estos últimos tiempos, pues los japoneses están enriqueciendo su gama no sólo con el característico Soul Red, que prácticamente se ha convertido en su seña de identidad, sino también con otros como los Zircond Sand y Platinum Quartz. Aunque sí sea la primera vez que este color está disponible para la última generación del modelo, la cuarta (conocida como ND), históricamente no es el primer verde en llegar al Miata. La primera generación, inspirada en los deportivos británicos de bajo peso, estuvo disponible con el conocido British Racing Green, igual que la segunda, mientras que la tercera tuvo un discreto verde que según la luz podía llegar a verse, incluso, como un color negro con brillos verdáceos, llamado Highland Green. De momento, no obstante, este verde cinc aún no ha hecho incursión en el configurador de la marca en España y, de hacerlo, probablemente se sitúe en la parte más prémium de su oferta de colores, que tienen un sobreprecio de entre 650 y 800 euros.

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