China arrancó 2026 con un récord histórico. En enero su Oficina Nacional de Estadísticas reveló que la tasa de natalidad se ha desplomado al nivel más bajo desde al menos 1949, año de la fundación de la República Popular. El pinchazo agravó la pérdida de población general y constata el profundo cambio social y cultural que vive el país. Sus datos demográficos dejan sin embargo otra lectura mucho más preocupante: a medida que envejece, el gigante asiático ve cómo aumenta el peso de la población anciana dependiente. De hecho hay indicadores que sugieren que, por primera vez en la historia, los trabajadores chinos mantienen a más personas mayores que a niños. ¿Qué ha pasado? Al igual que Japón, China se está acostumbrando a que los informes sobre demografía de su Oficina Nacional de Estadística supongan un jarro de agua fría. Ocurrió en enero, con la actualización de la tasa de natalidad. Y ha vuelto a ocurrir ahora con la puesta al día de otro indicador importante: la tasa de dependencia de la tercera edad, la herramienta que muestra a la sociedad (y autoridades) china qué peso tiene la población en edad 'no laboral' en relación con la que sí está en edad de cotizar. Para sorpresa de nadie, esa tasa está subiendo. Y rápido. ¿Qué muestra exactamente? Que en 2025 la tasa de dependencia de la tercera edad se situó en un 23,1%. Hay dos formas de analizar el dato. Y ambas arrojan una lectura preocupante. La primera se obtiene al repasar el archivo histórico de la Oficina Nacional de Estadística, lo que muestra que la tasa de dependencia de la población anciana ha ido creciendo de forma sostenida a lo largo de los años. En 2016 marcaba un 15%, en 2021 superaba el 20% y ahora ya rebasa el 23%. Porcentajes aparte, esa secuencia nos indica que el peso de la población mayor sobre la población en ‘edad laboral’ no para de crecer. No se trata solo de una simple curiosidad demográfica. Esa brecha tiene consecuencias directas sobre la presión que ejercen en la economía china las pensiones y los gastos sanitarios y asistenciales, que previsiblemente irán incrementándose a medida que envejezca el país. ¿Y la segunda lectura? Se obtiene al ampliar el foco y observar los datos de otras cohortes de población dependiente, como la formada por los niños pequeños. Según el último balance anual de la Oficina Nacional de Estadísticas en 2025 su indicador se situó en el 22%. Dicho de otro modo, ahora mismo en China la tasa de dependencia de la tercera edad (23,1%) supera a la infantil (22%), una circunstancia que nunca se había dado hasta ahora. Se calcula que en el país hay más de 223 millones de personas que ya han soplado las 65 velas, mientras que el grupo formado por niños menores de 14 años apenas llega a 213 millones. Eso nos da una idea de la situación actual. Y también pistas sobre qué pasará las próximas décadas. ¿Por qué es importante? Sobre todo por eso último. Por la tendencia, lo que los datos nos muestran sobre el futuro de China, un país que tras décadas de aplicación estricta de la ‘política del hijo único’ se ha visto inmerso en una crisis de natalidad que sus autoridades todavía no han logrado revertir. Y eso que han intentado de todo para lograrlo. A pesar de esos esfuerzos, la población china lleva cuatro años cayendo de forma constante, el país ha perdido el ‘cetro’ de la nación más populosa del mundo y la sociedad no para de envejecer. Un informe de Our World in Data muestra que en 1965 la edad mediana de la población china no llegaba a 25 años, muy por debajo de la británica. En 2025 ambas naciones habían confluido ya en torno a los 40. ¿Qué significa? Que China está envejeciendo poco a poco, una tendencia que se mantendrá a medio plazo, si tenemos en cuenta sus últimos datos de natalidad. El problema no es en sí el aumento de población anciana, sino lo que este acarrea: mayor gasto público en pensiones y servicios sanitarios. La BBC señala que a finales de 2025 más de 53 millones de personas recibían subsidios y prestaciones para la tercera edad. Aunque el dato más alarmante lo dejó la Academia China de Ciencias Sociales en 2019, cuando advirtió que, si no se adoptaban medidas, el fondo estatal de pensiones podría agotarse a mediados de la próxima década por el desajuste en la proporción trabajadores-jubilados. Hay quien advierte que las últimas estadísticas deben manejarse con cautela, ya que pueden presentar como población “dependiente” a mayores que en realidad no lo son. En cualquier caso, hay dos realidades incontestables. La primera es que el futuro de las pensiones lleva tiempo en el foco. La segunda, que Pekín ha decidido adoptar medidas firmes y elevar la edad de jubilación. Imágenes | Joylynn Goh (Unsplash), Toxic Smoker (Unsplash) y Our Wourld in Data En Xataka | Ante la falta de natalidad, el envejecimiento y una economía que se frena, China ha encontrado una vía: la remigración - La noticia Tras años de envejecimiento, China se enfrenta a una nueva realidad: sus familias ya mantienen a más ancianos que niños fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .