Semanas atrás se produjo el lanzamiento de uno de los coches eléctricos más avanzados del momento, una berlina que con los mimbres del Mercedes GLC eléctrico, aspira a ser uno de los eléctricos más avanzados, por eficiencia y tecnología, del mundo. Sin embargo, esto dejaba en un segundo plano al coche que le sirvió la denominación, el propio Mercedes Clase C. No ha sido hasta ahora cuando la marca ha aclarado dudas al respecto presentando un restyling para el modelo, que llega con el mismo diseño frontal que los últimos lanzamientos de la casa alemana y una renovación entera por parte de su porfolio tecnológico, aunque sigue siendo, esencialmente, el mismo coche para poder seguir haciendo frente a los BMW Serie 3, Audi A5 y compañía. Seguirá contando con carrocería familiar. La renovación alcanza tanto a la berlina como al familiar Estate, confirmando que, aunque la marca tiene el foco puesto en el desarrollo de su tecnología eléctrica, saben que lo que les sustenta, realmente, es "lo de siempre" y no caen en la toma de decisiones que lo apuesten todo a lo eléctrico. Su principal novedad estética se concentra en un frontal que acerca el Clase C convencional al lenguaje empleado por los últimos coches eléctricos de Mercedes. Estrena una parrilla con pequeñas estrellas cromadas y un contorno iluminado mediante una guía LED. Dependiendo del mercado, también podrá iluminarse la estrella central. Un panel negro brillante une visualmente la parrilla con unos nuevos faros cuya luz diurna también tiene forma de estrella. Este motivo se repite en los pilotos traseros de la berlina, mientras que los dos paragolpes han sido rediseñados. La gama se completa con llantas de entre 17 y 19 pulgadas y un acabado AMG Line Plus de planteamiento más deportivo. En el habitáculo no se ha producido una transformación tan profunda. De hecho, a simple vista, sigue pareciendo el mismo y esto nos gusta, ya que la marca no ha caído en dotar al que es uno de sus coches más importantes del estilo de interior visto no sólo en el GLC, sino también en el CLA, con la Hyperscreen. El cuadro digital es de 12,3 pulgadas y la pantalla central vertical alcanza 11,9 pulgadas, aunque Mercedes ha rediseñado el volante y ha incorporado nuevos colores, tapicerías y molduras decorativas inspiradas en el Clase S. Sí que hay un salto significativo en el software. El Clase C estrena MB.OS y la cuarta generación de MBUX, con actualizaciones inalámbricas y un asistente de voz que combina tecnologías de ChatGPT, Microsoft Bing y Google Gemini. La navegación se basa ahora en Google Maps y puede mostrar mediante MBUX Surround Navigation una representación tridimensional del tráfico detectado alrededor del coche. Precisamente, el aspecto que más distancia sigue poniendo entre este Clase C y su equivalente eléctrico está bajo el capó. Mercedes conserva una gama de gasolina y diésel electrificada mediante un sistema mild-hybrid de 48 voltios, además de una alternativa híbrida enchufable. Todos los motores han sido adaptados a los futuros requisitos de emisiones Euro 7. La oferta diésel recurre al bloque OM 654 EVO de cuatro cilindros y 2,0 litros, disponible con 163 y 200 CV. Tiene turbocompresor de geometría variable, inyección common-rail a 2.200 bares y puede funcionar con HVO100, además de admitir biocombustibles B10 y B20. Mercedes todavía no ha publicado sus cifras de par, consumo o emisiones. Las buenas noticias, están bajo el capó. Todos los motores de combustión incorporan el generador de arranque integrado ISG 2.0, capaz de aportar puntualmente hasta 17 kW (23 CV) y 205 Nm adicionales. También permite circular por inercia con el motor apagado y recuperar energía durante las deceleraciones. En gasolina habrá versiones de 177, 218 y 258 CV. Por encima se situará el C 400 e 4MATIC híbrido enchufable, con 395 CV, una batería útil de 19,53 kWh y hasta 100 kilómetros de autonomía eléctrica WLTP. Mercedes no ha confirmado todavía los precios, la fecha de llegada ni cómo quedará formada la gama para España, aunque se prevé que sea durante lo que resta de año.