El Mercedes del que voy a hablarte no es el primer automóvil de la historia (ese es un triciclo que seguramente has visto muchas veces), pero sí es el primer coche que se construyó pensando para que su conductor disfrutara al volante. Este Mercedes Simplex 40 PS Rear-Entrance Tonneau de 1904 es el primer coche que merece ser considerado una máquina para conducir y no un simple sustituto del carruaje de caballos, lo encargó el mismísimo Emil Jellinek y ahora sale a la venta. Mercedes 40 PS, el coche que cambió la forma de diseñar un automóvil Lleva el motor original de cuatro cilindros y 6.7 litros Uno de los primeros coches con cambio de cuatro marchas en H Conserva la carrocería, el suelo y buena parte de sus componentes originales Su venta financiará programas educativos de ciencia y tecnología A comienzos del siglo XX, muchos automóviles seguían siendo poco más que carruajes a los que alguien había añadido un motor. El Mercedes 40 PS, diseñado por Wilhelm Maybach, representaba una idea completamente diferente y fue el automóvil con el que el coche moderno comenzaba a tomar forma. Su arquitectura reunía muchos de los elementos que posteriormente copiaría el resto de la industria. Utilizaba un bastidor de acero con largueros en forma de C, un radiador de tipo panal y un enorme motor delantero de cuatro cilindros y 6.7 litros de cilindrada. Entregaba algo más de 40 CV, una cifra extraordinaria para una época en la que las carreteras todavía estaban llenas de caballos y pequeños automóviles con motores monocilíndricos. Pero lo verdaderamente revolucionario no era únicamente su potencia, sino todo el planteamiento. El Mercedes empleaba una caja de cambios de cuatro velocidades con un selector dispuesto en H, una solución inédita entonces que permitía al conductor escoger directamente la marcha que necesitaba. En su momento, era un coche sencillamente increíble. La transmisión final mediante dos cadenas deja claro cuánto ha cambiado el automóvil desde entonces. Pero su configuración general, con el motor delante, radiador frontal y un conductor que controla acelerador, dirección y transmisión, estableció los principios básicos que seguirían utilizándose más de un siglo después. Por eso puede considerarse uno de los primeros verdaderos coches para conductores. No se limitaba a desplazarse: buscaba las mejores prestaciones e implicaba al conductor para ello, haciéndolo escoger la mejor marcha, y permitiendo un control en la conducción impensable en muchos de sus contemporáneos. Un Mercedes que se hizo pasar por estadounidense La historia de esta unidad concreta es tan interesante como su mecánica. El automóvil aparece relacionado con tres números de encargo diferentes, aunque las inscripciones conservadas en sus componentes apuntan al número original 3166. La documentación de Mercedes indica que fue encargado por Emil Jellinek el 16 de julio de 1903 y terminado el 28 de septiembre de 1904. ¿Te suena su nombre? Es el culpable de que los Mercedes se llamen Mercedes. De hecho, después del Mercedes 35, el 40 fue de los primeros coches de Daimler-Motoren-Gesellschaft en llevar el nombre Mercedes. Inicialmente debía entregarse a un agente de Viena y posteriormente aparece relacionado con distribuidores de París y Nueva York. Finalmente llegó en enero de 1905 a las instalaciones estadounidenses de Allen, Halle & Company, equipado con una carrocería tonneau de acceso trasero. Los sucesivos cambios de identificación estarían relacionados, al parecer, con un intento de reducir los elevados aranceles que soportaban los automóviles de lujo importados por Estados Unidos. La historia se vuelve todavía más curiosa porque este coche habría aparecido en anuncios de la denominada "American Mercedes". La compañía pretendía mostrar que la producción bajo licencia ya había comenzado en Estados Unidos, concretamente en Queens. Sin embargo, las fotografías utilizadas demostraban que era un coche europeo rebautizado con emblemas de American Daimler. Era mecánicamente similar a los Mercedes que se fabricarían en Estados Unidos, pero algo más pequeño y con una carrocería que nunca emplearon las unidades norteamericanas. Conserva incluso el suelo instalado hace más de 120 años Lo extraordinario de esta unidad no es únicamente que haya sobrevivido más de un siglo, sino el grado de originalidad con el que lo ha hecho. Conserva su carrocería de fábrica, los paneles y hasta las tablas originales del suelo. También mantiene el primitivo sistema de encendido, un elemento que solía sustituirse en estos vehículos. Antes de ponerlo a la venta, ha sido revisado por especialistas de Mercedes-Benz Heritage en una de las poquísimas inspecciones que hacen fuera de Alemania Antes de ponerse a la venta ha sido revisado por especialistas de Mercedes-Benz Heritage, en una de las escasas inspecciones realizadas por el departamento histórico de la marca fuera de Alemania. El coche también ha recibido una puesta a punto en donde se ha instalado una nueva bobina de baja tensión, reconstruido el depósito de combustible y restaurado el sistema original encargado de mantenerlo presurizado. Dispone además de un motor de arranque eléctrico instalado discretamente para facilitar su utilización. Del pionero del coleccionismo al presidente que metió a IBM en los ordenadores Una fotografía tomada durante la década de 1930 sitúa el coche en las instalaciones de George Waterman. Junto con Kirk Gibson, Waterman reunió una de las colecciones de automóviles pioneros más importantes de todo Estados Unidos. Por entonces, muchos de aquellos coches apenas tenían 25 o 30 años y todavía podían adquirirse directamente a sus primeros propietarios. El Mercedes permaneció vinculado a ambas colecciones hasta bien entrada la década de 1960. Después fue adquirido por Thomas J. Watson Jr., hijo del fundador de IBM y presidente de la compañía entre 1952 y 1971. Watson fue una figura clave en la transformación de IBM y en su entrada en el negocio de los ordenadores, y también fue aviador, navegante, embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética y aficionado a los primeros automóviles. Bajo su propiedad, el Mercedes fue restaurado en 1971. Más tarde, Watson impulsó la creación del "Owls Head Transportation Museum" y acabó donando buena parte de su colección. Este Mercedes llegó al museo en 1977 y ha permanecido allí desde entonces, durante casi medio siglo. Está en pleno orden de marcha y esperan que alcance los 6 millones de dólares Tras la puesta a punto, lo probaron durante unos 48 kilómetros y el Mercedes fue capaz de mantener el ritmo en carreteras modernas y subir pendientes importantes con sorprendente facilidad. Evidentemente, no es un coche rápido bajo los estándares actuales, pero piensa que se construyó cuando todavía no existían señales de tráfico ni semáforos. Quien lo compre se llevará a casa no solo uno de los coches más antiguos que todavía funcionan, sino una parte de la historia del automóvil Saldrá a la venta el próximo 13 de agosto mediante una subasta de RM Sotheby's, durante la "Monterey Car Week 2026". Esperan venderlo por entre 5 y 6 millones de dólares. El dinero obtenido con su venta se destinará a los programas educativos STEM del Owls Head Transportation Museum. Galería 1904 Mercedes Simplex 40 PS Rear-Entrance Tonneau

Full article body is being fetched in the background. Refresh in a moment to see the complete paragraphs. For now this page shows a summary and AI analysis.