Stellantis ha hecho del salón del automóvil de París su particular cita con la nostalgia. Coches como el Citroën 2CV, el FIAT Multiplay, el Peugeot e-T16 o el RCZ Vision demuestran que el conglomerado tomará la senda de resucitar diseño icónicos en formato eléctrico en la mayoría de sus marcas, como empezó a hacer Renault, pero no será el caso de todas sus firmas. Y esto lo demuestra Opel, que con un modelo conceptual que rompe con el resto de cosas mostradas, ha mostrado qué camino quieren coger en términos de diseño con el Opel STX Concept, un gran turismo que bien podría parecer el Porsche Panamera Sport Turismo de Opel, pero no lo es. Y es que, aunque su apariencia pueda llevarnos a pensar en una berlina deportiva, Opel presenta este ejercicio como su visión del futuro de los coches familiares. Su nombre lo explica: STX significa Sports Tourer eXperimental Concept, y las letras ST remiten a modelos como el Astra Sports Tourer. Así que, no, no se ha presentado como sustituto de ningún coche concreto, es el típico modelo conceptual que adelanta la siguiente fase de diseño de Opel, pero es realmente interesante dada la competida plaza por la que pelea Opel dentro de Stellantis, pues tiene a Peugeot y Lancia muy cerca en cuanto a posicionamiento. Lo más relevante para entender hacia dónde apunta la marca está en su frontal. El Opel Vizor gana altura y presencia, mientras que la iluminación adopta unas lamas verticales inclinadas que delimitan sus extremos y se difuminan hacia el centro. Además, permiten realizar animaciones, añadiendo movimiento a una composición presidida por el emblema del rayo iluminado. Esto sí que es algo muy de coche conceptual. También evoluciona el denominado Opel Compass, que organiza el diseño alrededor de un eje horizontal y otro vertical. En este caso, el eje vertical adquiere mayor protagonismo, prolongándose visualmente mediante la nervadura central del capó. Son recursos que permiten reconocerlo como un Opel pese al cambio de proporciones y de carrocería. En la parte trasera encontramos otra interpretación de esa misma idea, con la inscripción de OPEL iluminada y unos pilotos horizontales que recuperan las lamas del frontal. Aquí se pierde el logo del rayo, mientras la caída de la zaga, muy pronunciada, según la marca, busca aprovechar el espacio destinado a la carga, aunque no conocemos el volumen del maletero ni tampoco han acompañado el comunicado del modelo con imágenes del interior, aunque sí dicen que la intención es continuar el concepto «Painting with Light», con iluminación inmersiva y asientos de construcción ligera, siguiendo referencias como el Opel Experimental de 2023. El perfil combina una silueta baja, voladizos cortos y pasos de rueda ensanchados, con superficies enrasadas y un acabado plateado y azul. Hay detalles específicos en los pilares C y tiras luminosas de cristal que se prolongan hacia la zaga y por el techo. Las inscripciones STX laterales también se iluminan, mientras que unas cámaras de carcasa geométrica sustituyen a los retrovisores. Obviamente, el diseño también tiene una función aerodinámica. Sus llantas, divididas en tres zonas, montan neumáticos Goodyear de medida 285/35 R22, y la trasera incorpora elementos móviles. Al alcanzar una determinada velocidad, unos componentes azules del difusor se despliegan desde la zona inferior; otros elementos verticales, detrás de las ruedas, se extienden hacia atrás. Más allá de lo llamativo del propio ejercicio de diseño, acabando, en definitiva lo que llama la atención es que parece que Opel es la única firma europea de Stellantis que no apostará por resucitar diseños nostálgicos como podría hacer con un Opel Kadett o un Manta.