Que España es el puerto de desembarque perfecto para los fabricantes chinos es algo que ya sabemos y lo que puede llegar a suponer para el sector del automóvil a medio y largo plazo es algo que se puede prever observando lo que ha pasado en el mercado de la motocicleta, donde China ha entrado con tanta fuerza que ya ha desplazado a auténticos gigantes del sector, como Piaggio. No obstante hay grandes marcas que resisten el embite asiático y que, aunque tarde, lanzan modelos con los que seguir siendo competitivos en un mercado en el que el precio marca mucho más la diferencia con respecto al de los automóviles: al tratarse de desembolsos muy inferiores la percepción del riesgo cambia y probar con una nueva moto china se hace, incluso, atractivo, especialmente en la parte baja del mercado. Aun así, Honda ha tirado de honor y acaba de sacar una moto que aun siendo más cara, quiere convencer al público por tenerlo todo: hablamos de la Honda ADV 125. Porque sí, después de años viendo cómo todos y cada uno de los fabricantes chinos han sacado sus propias versiones de la X-ADV, una moto que marcó tendencia al aunar la faceta todoterreno de una trail con la practicidad de un scooter, Honda ha ido más allá de la ADV 350 para acabar de redondear su gama y con ello su estrategia dentro del segmento de las 125, donde la Zontes 125X se ha emplazado en el sitio que debería haber ocupado algún modelo de Honda. Si no lo ha hecho antes, es por un motivo que parece estar claro, al menos así lo parece desde fuera de las filas de Honda. Y es que teniendo, no sólo a la moto de 125 más vendida de España y gran parte de Europa, sino de todo el mercado, sacar un modelo que pudiera hacerle competencia de la propia marca suponía un riesgo de canibalización por el que hasta ahora no estaban dispuestos a pasar. Sin embargo, eran los propios chinos los que estaban lanzando este tipo de motos y, con ello, quitando ventas a la propia PCX. Con esta situación, al fabricante japonés no le ha quedado otra que sacar la Honda ADV 125, lo que tanto a corto como a medio plazo, a buen seguro, va a quitar ventas a la PCX, pero es que ya muchas se estaban desviando a todo tipo de marcas por el hecho de contar en su catálogo con una moto así equipada con un motor de 125, así que la decisión tiene toda la lógica del mundo. En cuanto al diseño, basta con verla para entender de dónde viene: formas angulosas, carrocería elevada y una imagen inspirada en las Honda aventureras de mayor cilindrada. Su planteamiento sigue siendo principalmente urbano, pero cuenta con neumáticos mixtos Pirelli Tourance, suspensiones Showa y una altura libre al suelo de 165 milímetros para circular también por pistas sencillas. El asiento, por su parte, queda a 780 milímetros del suelo, revelando que la comodidad en ciudad no se deja de lado, de hecho a pesar de su imagen aventurera será su ámbito más habitual. Para moverse recurre al mismo monocilíndrico eSP+ de 125 centímetros cúbicos de la PCX, con refrigeración líquida, cuatro válvulas y transmisión automática por variador. Entrega 12,5 CV y 11,7 Nm de par, alcanza los 97 kilómetros por hora y homologa un consumo de 2,1 litros cada 100 kilómetros. Con sus 8,1 litros de depósito, hablamos de una autonomía teórica de unos 385 kilómetros. El equipamiento incluye pantalla TFT de 5 pulgadas con conectividad RoadSync, toma USB-C, llave inteligente, iluminación LED y control de tracción HSTC, además de parabrisas regulable en dos posiciones y espacio para un casco integral bajo el asiento, con 29 litros de capacidad. Aunque su llegada a España todavía no se ha producido, Honda ya ha comunicado que su precio es de 3.995 euros, lo que supone pagar 496 euros más que por una PCX125 convencional y apenas 185 euros más que por la PCX125 DX, también equipada con pantalla de 5 pulgadas.